Maldigo el día en que viniste a mí.
Os maldigo a todas, musas,
estafadoras mujeres
que prometíais amor
y trajisteis desamparo.
Maldigo la literatura en el jardín.
Me robaste sílabas que no usas,
hiciste males de mis bienes,
me privaste de tu calor
y apagaste la luz de tu faro.
Os maldigo mil y una veces,
musas que ya no me recordáis,
que me abandonasteis a mi suerte.
Pues el poeta deja de ser poeta
si carece de mujer, tinta y libreta.
Archivos para Febrero 2009
15
Feb
09