Archivos para la Categoría 'Callejeras'

05
Jun
08

m a f i a s e r i e s ‘08

- ¿Sabes usarla?
- Claro que sé
- Bien, solo quería asegurarme
- ¿Y qué quieres que haga con ella?
- Asegurate de que ninguno de esos hijos de puta vuelve a joderme la vida…
- ¿Y si me piden explicaciones?
- Primero los matas. Luego se lo explicas…
- Entendido
- ¿Necesitas algo más?
- ¿Llevas algo encima?
- Sí, toma esto
- Esta mierda parece buena, hermano
- Desde luego. Cuando termines, dúchate y pásate por el club. Te pagaré
- Descuida
- Maneggi con cura, fratello
- Figurati

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04/06/2008 – 04:37 a.m – Especial Informativo

La policía ha encontrado hace apenas una hora el cuerpo sin vida de cinco personas, todas ellas varones de entre 19 y 37 años. Las víctimas murieron a causa de las heridas causadas por balas de calibre 9mm. Parece ser que la causa del incidente fue un ajuste de cuentas. La policía sigue investigando los hechos.

Notas: Si alguien que se pase por aquí y controla el italiano y se horrorice al ver las 5 palabras que he puesto, o bien por no tener concordancia alguna o por lo que sea, que me disculpe, que lo he intentado hacer tan buenamente como he podido. Y luego, ya sé que lo escrito es una flipada, pero lo que me mola es el dibujaco. (el de la barbota soy yo xD). Y para acabar, siento ausentarme tanto tanto, pero es que estoy de finales y bueno, cuando no lo estaba no tenia tiempo ni para menearmela. Espero que cuando acabe ya la cosa (y que acabe lo mejor posible), la fuente se vuelva a abrir y pueda darle caña, junto al Ori, a esto que en su dia decidimos montar. El verano, por lo que me consta, siempre trae buenas mierdas.
Sin más, un saludo a todos.
11
Mar
08

Carnicería-Charcutería Argimiro

          Lidia es la mujer que he estado esperando siempre. Cuando me hablaban de amor siendo yo niño me imaginé que cada persona tenía, en algún lugar del mundo, la otra mitad de su ser que habría de encajar como un puzle perfecto. Y esa es Lidia, mi media naranja, la mitad del todo, la pieza que me completa. La amo con todo mi ser desde mucho antes de conocerla. La he visto a menudo en mis sueños, la he querido aún cuando era solo un retrato sin rostro ni título, un recuerdo velado. Cuando la vi por primera vez no dudé: lo vi en sus ojos. Al principio, ella no reparó en mí, pero daba igual, estábamos destinados y con que uno de los dos fuera consciente de ello ya quedaríamos salvados del gélido infierno de la soledad. Pensé, tranquila mi amor, no te dejaré escapar, serás feliz por siempre, no te dejaré sola, liberaremos nuestras almas, es solo cuestión de tiempo.
          Lidia es una chica muy sencilla. Estudiaba en la universidad, decía que quería ser una importante médico, investigadora, quería librar al mundo de las enfermedades. Tenía la sonrisa de un niño, inocente y llena de humildad. Cada vez que sonreía, mi viejo corazón se encharcaba de vida otra vez. Al cabo de unas semanas supe que había querido mucho a aquellos chicos que habían pasado por su vida, ¡los amó tantísimo! Y uno a uno solo supieron hacerle daño, como a mí. Pobre Lidia, ella no sabía que yo existía, solo podía esperar a que llegase.
          Lidia estaba sola. Tenía pocas amigas, o ninguna, porque era demasiado buena para ellas. Su belleza natural era el reflejo de su alma pura y noble. La gente vulgar y corriente no soporta saberse mediocre, así que acababan traicionándola, como a mí. La miraban con recelo, la envidiaban. Cada segundo que pasaba desde que la conocí la verdad solo volvía a reafirmarse.
          Aún estaba planeando cómo hacer perfecto mi primer encuentro con ella cuando se presentó en mi trabajo. Hola, dijo, y me dedicó una sonrisa. Bajó la mirada hacia el expositor y juraría que añadió algo más, pero no la oí. Cuando quise darme cuenta, ya la estaba estrangulando. Sus ojos acaramelados me miraron suplicantes y sus manos se cerraron en mis muñecas como en una caricia. Un instante antes de perder la consciencia parpadeó lentamente y de sus ojos nacieron dos lágrimas perladas que recorrieron la piel de su rostro con suavidad; fue esta la visión más bella de mi vida. Cuando dejó de moverse quedó tendida en el suelo, como un ave herida de muerte, y desnudé su cuerpo perfecto. Su pálida piel resplandecía con el sol del atardecer que entraba por el ventanal y su larga melena cobriza se derramaba por el suelo como la sangre. Hundí la cara en su cuello terso y jove, lamí sus senos de nata y fresa, aspiré con fuerza el aroma de su sexo, penetré con el mío cien veces en ella y conforme el frenesí aumentaba fui clavando con más ansia el cuchillo en su costado, salpicando el blanco enfermizo de mi piel arrugada con el vivo rojo de sus carnes. Cuando hube alcanzado el clímax, a un paso de alcanzar la felicidad más absoluta, me di prisa en recorrer con el afilado cuchillo el meridiano de su torso para abrir la puerta que daba a su corazón, que aún palpitaba débilmente. Lo degusté sin masticarlo y lo tragué lentamente, sollozando emocionado por el esperado momento.
          Ahora que Lidia y yo somos uno, la unidad completa, un alma entera, la cáscara vacía de su ser será la panacea para este mundo de infelices. Cumpliremos su sueño de acabar con los males de la carne, al menos de la gente del barrio, por un módico precio el cuarto de kilo.

=] también sabemos dar miedo y asco. Un poco de escalofriante tontísmo no viene mal por estos vacíos parajes. Por favor no me dejéis de hablar por esto xD

11
Dic
07

¡Muerte!

¡Muerte, muerte digo! Que se pudra en los infiernos por siempre. Que lo sienten en aquella silla horrible, ¡queremos que ese sistema sufra! Que lo pasen por la guillotina, por el cadalso, por la hoguera, ¡por la hoguera! Y así purificaremos hasta el último número, transformaremos su cuerpo perfecto, infinito, en polvo y ceniza, y echaremos las cenizas al mar más profundo para que se ahoguen eternamente, pero entonces serviría de alimento para los peces, y estos para las aves y los hombres, y entonces ese conjurador de sumas habrá logrado lo que quería desde un principio: ser parte de todo; ser la unidad, la pareja, los tríos, los cuartetos de rock, las décadas que vivamos, y no acabará ahí, será la docena de nuestros huevos, ¡nuestros santos e inocentes huevos!, los medios kilos de todo, los metro ochenta de los altos, el aforo de nuestros cines, las edades legales, las horas del día, los meses del año, los puntos Vodafone, las páginas de un trabajo, las poblaciones, los planetas, las galaxias, ¡los dedos de nuestras manos! ¡Qué gigante tu osadía, que vasta tu arrogancia, qué decimal tu determinación! Pero estamos histéricos, enajenados, queremos una ejecución y la queremos ahora mismo, no nos iremos de aquí hasta ver tu cuerpo desmembrado, ¡hacedlo ya! Contaremos hasta diez, y que empiece el espectáculo…

AKAKAKAKA, que bueno soy =3