Archivos para la Categoría 'Tontísmo'

13
Dic
08

Fábula de la Liebre y la Tortuga

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Un buen día, la confiada liebre retó a la pesada tortuga a una prueba de velocidad. La tortuga aceptó y la liebre tuvo su competición.
La liebre era tan veloz que, de sobrada que iba, se paraba de cuando en cuando a descansar por el camino, y en su último descanso antes de llegar al final, se quedó dormida. Al despertar, vio cómo la lenta tortuga cruzaba victoriosa la meta. Apesadumbrada exclamó: “He perdido”. Lo que no entendía la liebre era la tirsteza de la tortuga, pues ella había ganado.

Moraleja:
Corras lo que corras… estás más solo que la luna, leré leré

02
Dic
08

Fábula de la falda

Cuando era pequeña, te estoy hablando de cuando tenía siete u ocho años, tenía yo una falda preciosa, bonita bonita, y un día salí a la calle con ella. Tan fascinada estaba por mi falda que me senté en el suelo con la falda bien extendida para admirar lo linda que era. Cuando ya llevaba un buen rato sentada, tocándola para asegurarme de que no solo era bonita sino que además era suave y agradable, empezó a picarme el culo. Me levanté de un salto, porque el picor era exagerado, y entonces me di cuenta de que me había sentado en un hormiguero.

Moraleja:
Las faldas bonitas conducen a la desgracia.

23
May
08

La cagaste, colega

11
Mar
08

Carnicería-Charcutería Argimiro

          Lidia es la mujer que he estado esperando siempre. Cuando me hablaban de amor siendo yo niño me imaginé que cada persona tenía, en algún lugar del mundo, la otra mitad de su ser que habría de encajar como un puzle perfecto. Y esa es Lidia, mi media naranja, la mitad del todo, la pieza que me completa. La amo con todo mi ser desde mucho antes de conocerla. La he visto a menudo en mis sueños, la he querido aún cuando era solo un retrato sin rostro ni título, un recuerdo velado. Cuando la vi por primera vez no dudé: lo vi en sus ojos. Al principio, ella no reparó en mí, pero daba igual, estábamos destinados y con que uno de los dos fuera consciente de ello ya quedaríamos salvados del gélido infierno de la soledad. Pensé, tranquila mi amor, no te dejaré escapar, serás feliz por siempre, no te dejaré sola, liberaremos nuestras almas, es solo cuestión de tiempo.
          Lidia es una chica muy sencilla. Estudiaba en la universidad, decía que quería ser una importante médico, investigadora, quería librar al mundo de las enfermedades. Tenía la sonrisa de un niño, inocente y llena de humildad. Cada vez que sonreía, mi viejo corazón se encharcaba de vida otra vez. Al cabo de unas semanas supe que había querido mucho a aquellos chicos que habían pasado por su vida, ¡los amó tantísimo! Y uno a uno solo supieron hacerle daño, como a mí. Pobre Lidia, ella no sabía que yo existía, solo podía esperar a que llegase.
          Lidia estaba sola. Tenía pocas amigas, o ninguna, porque era demasiado buena para ellas. Su belleza natural era el reflejo de su alma pura y noble. La gente vulgar y corriente no soporta saberse mediocre, así que acababan traicionándola, como a mí. La miraban con recelo, la envidiaban. Cada segundo que pasaba desde que la conocí la verdad solo volvía a reafirmarse.
          Aún estaba planeando cómo hacer perfecto mi primer encuentro con ella cuando se presentó en mi trabajo. Hola, dijo, y me dedicó una sonrisa. Bajó la mirada hacia el expositor y juraría que añadió algo más, pero no la oí. Cuando quise darme cuenta, ya la estaba estrangulando. Sus ojos acaramelados me miraron suplicantes y sus manos se cerraron en mis muñecas como en una caricia. Un instante antes de perder la consciencia parpadeó lentamente y de sus ojos nacieron dos lágrimas perladas que recorrieron la piel de su rostro con suavidad; fue esta la visión más bella de mi vida. Cuando dejó de moverse quedó tendida en el suelo, como un ave herida de muerte, y desnudé su cuerpo perfecto. Su pálida piel resplandecía con el sol del atardecer que entraba por el ventanal y su larga melena cobriza se derramaba por el suelo como la sangre. Hundí la cara en su cuello terso y jove, lamí sus senos de nata y fresa, aspiré con fuerza el aroma de su sexo, penetré con el mío cien veces en ella y conforme el frenesí aumentaba fui clavando con más ansia el cuchillo en su costado, salpicando el blanco enfermizo de mi piel arrugada con el vivo rojo de sus carnes. Cuando hube alcanzado el clímax, a un paso de alcanzar la felicidad más absoluta, me di prisa en recorrer con el afilado cuchillo el meridiano de su torso para abrir la puerta que daba a su corazón, que aún palpitaba débilmente. Lo degusté sin masticarlo y lo tragué lentamente, sollozando emocionado por el esperado momento.
          Ahora que Lidia y yo somos uno, la unidad completa, un alma entera, la cáscara vacía de su ser será la panacea para este mundo de infelices. Cumpliremos su sueño de acabar con los males de la carne, al menos de la gente del barrio, por un módico precio el cuarto de kilo.

=] también sabemos dar miedo y asco. Un poco de escalofriante tontísmo no viene mal por estos vacíos parajes. Por favor no me dejéis de hablar por esto xD

04
Dic
07

El caso Alex Yuste Mata

¡Qué chiste es este! ¡Quién es ese! ¡Yo no conozco a este degenerado! ¡Mata! ¿¡Cómo que mata!? ¿¡Mata a quién!? ¿¡Por qué mata!? ¡Asesino, mal nacido! ¿¡Y qué tengo yo que ver en todo esto!? Aunque ya no hay marcha atrás, estoy metido hasta las cejas, esta mierda me ha salpicado hasta el paladar, ya no tengo elección, ¡mata a quién, por qué, cuándo! Sobre todo ¡a quién! Este mensaje inconcluso, ésta prohibida confesión a medias me trae de cabeza, ¿¡QUIÉN HA MUERTO A MANOS DE ALEX YUSTE!?

Ah, no, espera, este mensaje anónimo, no anónimo, ¡perdóname RAquEl!, pero de alguien que en principio no reconozco, adjunta un asunto, un motivo, quizás una revelación, sin duda un cadáver. ‘RE:’, dice, asegura. Posiblemente sean las iniciales de un nombre, el nombre del muerto, seguro que forma parte de su juego enfermizo, por eso lo ha escrito en código, para que me retuerza intrigado ante esta botella que ha llegado a las playas de Hotmail; Roberto Ecléctico podría haber sido su víctima, o Raquel, pero Raquel no existe, es una personificación, y ni siquiera se apellida Ecléctico, qué tontería, ¡qué mierda!, ¡pobre señora de Ecléctico!, seguro que aún no sabe nada, seguro que está sentada en casa, mirando el reloj, nerviosa, porque su hombre llega cada vez más tarde a casa, y más borracho, y la toca menos, el matrimonio es el ataúd de la pasión ha pensado cada vez más a menudo, pero está tardando más de lo habitual, ¿y si le ha pasado algo? ¡Un accidente, una desgracia!, ¿y si lo que le ha pasado es que ha encontrado a otra? ¡o a otro, pobre esposa de Ecléctico! ¡Sola, desechada como un pañuelo por un marido ingrato! ¡Infiel, perro infiel! ¿Cómo se atreve? ¡Ella que le ha dado sus mejores años! Traidor y marica, venga, apaga y vámonos. Pero volvamos al caso, quiero ser un buen detective, un gran detective, como los de las novelas, las novelas de detectives, es por eso que me he ido por las ramas, porque un buen detective quiere saberlo todo. Ahora más que su nombre me intrigan los motivos de esta muerte inútil, y los motivos por los que Alex Yuste se me confiesa por email, a mí precisamente, que quiero superarme, que sabe que no voy a parar hasta llegar al final de este asunto. Se las sabe todas, pero ha cometido un error, un error colosal: me ha subestimado. Se ha confesado con este descaro porque después piensa quitarme a mi del medio, me ha revelado esta atrocidad para, chas, dar fin a mi vida, para aliviar su culpa luego de haber cometido este atentado inconfesable, revelarle este asunto a alguien y, chas chas, acabar con él, sí, es una buena idea, acabará cayendo en un círculo vicioso, en un bucle sangriento, pero lo alivia a corto plazo, no sé, no entiendo qué puede sentir sobre eso, no puedo evaluarlo, ¡yo no he matado a nadie! ¿Yo no he matado a nadie? ‘te acuerdas?’, sigue, ¿que si me acuerdo de qué? No sé de qué me estás hablando, Alex Yuste, te aseguro que no. No tengo nada de qué acordarme, no tenemos nada en común, no te conozco, no entiendo por qué quieres meterme en esto, soy un detective honrado, un agente de la ley, de la justicia, no puedes probar nada porque no he hecho nada, has cometido otro error querido, me has encontrado las cosquillas, no vas a salir impune de esta, te lo aseguro, eres un arrogante, un descuidado, te estás enfrentando al mejor, porque seré el mejor, y tu caso solo será una línea que engrosará una enorme lista de casos que me he pasado por la piedra, ¡claro que lo haré! Lo abriré y te cerraré esa bocaza, no puedes retarme a abrir un mensaje y esperar que no lo abra, que me quede aquí asustado o que me olvide y pase a leer otros mensajes, ¡no recibo otros mensajes! Bueno, sí que los recibo, pero solo son noticias sobre videojuegos, boletines de páginas donde aparecen hombres y mujeres, o mujeres solas, o mujeres y droides dotados de monstruosas prolongaciones practicando sexo (no he querido ser pedante, tengo sabido que el término “pornografía” forma parte de un movimiento que ya pasó a mejor vida), y de gente que está muy interesada en venderme viagra, cosa que no entiendo, no me imagino quien ha podido incluirme en una lista de potenciales compradores de viagra, la tengo como una roca, a cualquier hora y en cualquier situación, incluso ahora, sí, es inhumano, la tengo morada desde los once años. Pero volvamos a este suceso escalofriante, volvamos al caso del confeso asesino Alejandro Yuste, cuyo segundo apellido aún desconozco, incluso puede que el nombre sea falso y él sea en realidad el difunto Roberto Ecléctico, nunca se ha de subestimar la mente de un maestro del crimen. Abriré el mensaje, solo estoy a un click, con un golpe de ratón lo sabré todo e iré a por ti. Ojalá que leas esto mientras lo abro porque quizás sea mejor para ti el suicidio después de todo, tuviste tu oportunidad y la jodiste, bien, bien jodida, y si algo nos quiso transmitir DIRECTOR en atrápame si puedes, si algo quiso dejar más claro que nada es la precariedad del sistema penitenciario francés en los setenta, oh la la, con lo maricas que parecen, muy democráticos, muy europeos, mucha liberté y mucha egalité, pero resulta que si le pones Napoleón a tu cerdo te crujen (seguro que el dato te ha sorprendido, pero esta es la clase de cosas que tiene que saber un detective para ir siempre un paso por delante). Ni los presos quieren a un extranjero, un asesino y un follacabras como tú en la cárcel, así que prepárate para ser la puta de un montón de gabachos. LOIS Y CLARK, YUSTE. Es irónico que Superman esté ahora mismo en mi televisión acabando con el malo, con el asesino de un padre de familia infiel pero honrado, si es que se puede ser infiel y honrado a la vez. ¿Qué te parece eso, eh? Se acabó, voy a abrirlo, sólo quería prepararte para lo que te espera, el corazón me traiciona a menudo.

Odio los mails-pastel.